Muchas personas, cuando llega la hora de perder peso, lo primero que piensan es ver qué dieta es la más efectiva, qué entrenamiento quema más calorías..etc. Es normal, gran parte de la población tiene poco tiempo para pensar en estas cosas, y menos entender y estudiar las bases de la pérdida de peso graso, es decir, lo que vienen a ser las pirámides de la pérdida de grasa.

Estos aspectos tienen que darse también para que la parte técnica/fisiológica que cumpla. Por tanto, entiendo que la parte del plan de entrenamiento/alimentación/descanso se está llevando a cabo correctamente.

Ahora bien, también hay otro aspecto que muchas veces se pasa por alto y suele ser la “Mano Invisible”, esto es, la parte relativa a las creencias.

Lo primero que tenemos que hacer es ver qué creencias tenemos respecto a la pérdida de peso que nos están impidiendo conseguirlo. El problema es que a menudo, no sabemos que estas creencias están operando por nosotros.

Una vez hemos detectado estas creencias, lo primero que tenemos que hacer es cancelar estas creencias sobre las dietas y alimentos que han contribuido al problema. Por ejemplo, algunos pensamientos y creencias pueden ser del tipo: “El exceso de peso es frecuente en mi familia, está en nuestros genes”, “Se debe a mi tiroides”, “De niño tenía sobrepeso, eso hizo que tuviera muchas células grasas”.

Lo que tenemos en mente se manifiesta en nuestro cuerpo. Nuestros pensamientos y creencias con respecto al peso, la actividad, las calorías y todos los fenómenos asociados han acabado afectando a nuestro peso.

Emplear un enfoque dirigido solo al cuerpo tiende a acabar en fracaso. Cada mes hay incontables titulares en gran cantidad de portadas de revistas, periódicos, acerca de nuevas dietas. Esto nos viene a decir que las dietas no funcionan. Cuando hay múltiples soluciones a un problema e incontables artículos sobre este mismo tema, es evidente de que no tienen respuesta.

Si este problema del exceso de peso tuviera solución, no habría tantos artículos sobre dietas, porque todo el mundo ya lo habría resuelto. De modo que, abordarlo solamente a nivel físico no es lo más óptimo. Tampoco lo es cualquier otro problema que involucre la complejidad de la conducta del ser humano.

Cualquier técnica de modificación de conducta funciona si encaja dentro de la vida cotidiana y estilo de vida de la persona, si la persona tiene que cambiar su estilo de vida, los resultados tenderán a ser temporales.

Para hacerle frente al hambre, especialmente si estás empezando a practicar el ayuno intermitente o ventana de hacer 2 comidas al día:

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Simplemente, cuando surja esta sensación que etiquetas como “hambre”, ignora los pensamientos que se la acompañan y que se te pasan por la cabeza, cancelando los pensamientos que la acompañan. Experimenta y siente esta sensación, sin etiquetarla y sin nombrarla. Simplemente experiméntala y no te resistas a ella.

Antes, estábamos tan controlados por el condicionamiento de esta sensación, que la etiquetábamos como “hambre”, actuando inmediatamente para satisfacerla. Como el perro de Pavlov, que cada vez que escuchaba la campana, establecía un reflejo de condicionamiento del cual ahora queremos deshacernos.

Cuando entre esta sensación etiquetada como “hambre”, simplemente dejamos de resistirnos a ella. Algunas personas la sentirán en el estómago y otras la sentirán como “debilidad física”.

¿Qué se necesita entonces? La voluntad de experimentar algo que en principio parecía incómodo, es decir, experimentar esta sensación sin tener que saciarla de inmediato. Al hacer esto, el reflejo se debilita.

La clave de todo esto es soltar esta resistencia que surge, y hacer desaparecer este hambre y apetito. Saliendo del circulo vicioso. Hay personas que están acostumbradas al ciclo de comida en el que se exceden, se sienten culpables por el exceso, y después tratan de controlarlo. Posteriormente viene a surgir el hambre, y la culpa. Después vuelve el hambre, y con esta hambre la culpa: con el apetito viene la expectativa de saciarnos, seguida de un exceso y con esto de nuevo la culpa..siendo esto un círculo interminable de autoderrota. Por tanto, la solución es salir de este círculo, descubriendo que simplemente prestando atención a esta sensación, sin resistirnos a ella pero sin hacer nada, hará que acabe desapareciendo.

Por tanto, lo primero que hemos de gestionar es el ciclo de comer y tener hambre. Ya que somos victimas de un hábito de conducta, el cual está ligado a un reflejo que podemos debilitar.